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Category Archives: Lic. Ma. Cristina Knoell Ibarra

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Porque No soy Feliz? Parte 2

Continuación….

  1. Evitarse a sí mismo – “Me sienta mal pensar sobre mí”

“No me gusta pensar sobre mí, solo me hace sentir mal”. Esta sensación es particularmente intensa cuando el trauma está relacionado con personas clave y significativas en su vida, como pueden ser los padres o hermanos.

El problema se presenta en el profundizar en sí mismos pues se convierte en un recordatorio de esas experiencias dolorosas, lo cual implica que debe reconstruir su propia identidad, escapa de sí mismo para no enfrentar.

Personas desconectadas de su “yo”, pero esto conduce a comportamientos autodestructivos o a una profunda insatisfacción ya que realmente no saben lo que quieren ni logran construir un proyecto de vida sólido.

 

  1. Relaciones destructivas – “Atraigo a personas que no me convienen”

“Atraigo a personas que no me convienen” o “Tengo un imán para la gente que me hace daño”. No es raro que las personas traumatizadas por sus padres o cuidadores terminen estableciendo amistades, relaciones románticas o incluso vínculos laborales que no son buenos para ellos.

El problema está en que se encuentran a gente que se ajusta a su identidad traumática, a pesar de que se esfuercen por tomar decisiones diferentes o de que los demás les alerten de que esas relaciones no son beneficiosas. Se vive en el vicio de la repetición del pasado, del dolor.

Como resultado, pueden terminar rodeados de personas emocionalmente no disponibles, abusivas o narcisistas, o terminar intentando rescatar y “arreglar” a las personas con las que salen, asumiendo el rol de “salvador”. Es obvio que estas personas desean encontrar a alguien que les pueda proporcionar la estabilidad emocional que necesitan, pero inconscientemente sienten una poderosa “química” hacia el perfil del maltratador psicológico.

Las continuas decepciones los llevan a pensar que “es mejor estar solo”. Estas relaciones destructivas los han llevado a asumir una imagen pesimista de los demás, pensando que siempre les harán daño.

 

  1. Desconexión emocional de la identidad – “Las emociones son un estorbo”

Cuando los sentimientos no tienen cabida en la familia de origen. Si una persona ha crecido con frases como “llorar es de débiles” o lo han castigado o reprendido cada vez que ha expresado sus emociones, no podrá desarrollar un vínculo sano con esta parte de su “yo”.

Las emociones son parte natural y sana del ser humano. La desconexión emocional da a la persona la creencia de que “no son emotivas” o que las emociones son estorbo”. Entonces, las emociones generan confusión y caos pues no se les puede reconocer, gestionar asertivamente, perseverar en ellas o cambiarlas.

Necesitamos las emociones incluso para tomar buenas decisiones en la vida. La desregulación emocional nos desconecta de nuestra intuición, nos puede llevar a tomar decisiones impulsivas y daña las relaciones con los demás.

A menudo solo refieren emociones vagas y continuas, como la frustración y el aburrimiento, ya que no aprendieron a conocer sus estados emocionales. También es común que bloqueen sensaciones como la insatisfacción, hasta que esta crece y se sobredimensiona, explotando en una ira contenida que causa un enorme daño.

 

Para reconstruir esta identidad y sanar este yo traumatizado implica volver al pasado para aceptar esas experiencias dolorosas, de manera que se puedan integrar en la historia de vida y se logre pasar página realmente.

Qué necesitamos: 1. Comprender que ahora estamos a salvo y que ya no somos ese niño asustado y, 2. Asumir que, aunque somos adultos, es probable que sigamos procesando emocionalmente las experiencias traumáticas como niños. Darse cuenta y asumir esas realidades suele ser extremadamente liberador.

Recuerda que siempre es posible volver a conectar con uno mismo, aunque sea preciso remover varias capas, para reconstruir una identidad que sea mucho más saludable. Sin duda, es un proceso difícil, y puede que sea necesario recurrir a la ayuda de un psicólogo, pero invertir en ti es lo mejor que puedes hacer. No es necesario seguir cargando el fardo del pasado, de manera que limite tu presente y obscurezca tu futuro.

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Porque No soy Feliz? Parte 1

Puede ser que no has superado un trauma de tu niñez. PUEDES SUPERARLO si comienzas a ser consciente y a trabajar algunas frases o conductas que repites y no te ayudan.

Muchos no somos conscientes de tener un problema cuyo origen se remonta a su infancia. Creemos que el pasado ya lo dejamos atrás, pero éste nos persigue desde nuestro inconsciente.
Nuestra certeza de quién y lo que somos, de lo que podemos hacer, del manejo de nuestros sentimientos, pensamientos y acciones para nuestro bien y el de otros, esto se ve afectado por traumas de la infancia.
Un trauma a edades tempranas puede cambiar el desarrollo del cerebro. Un entorno donde prevalece el miedo y la negligencia genera diferentes adaptaciones de los circuitos cerebrales, en comparación con un ambiente donde el niño se siente seguro, protegido y amado. Cuanto más temprano se experimente esa angustia, más profundo y duradero suele ser su efecto. Y en nuestro día de hoy se ve reflejado en nuestra necesidad de sobrevivir buscando solamente un nivel de seguridad básica en las relaciones con los demás. Vivimos en un círculo vicioso de conductas inconscientes que no promueven en nosotros seguridad, confianza, conocimiento, crecimiento. Esto nos lleva a rechazar experiencias nuevas que están orientadas a nuestro crecimiento.
Hay algunas frases que repetimos y esconden una “identidad traumática” o un trauma de la infancia, como:

1. Pérdida de la infancia – “No tuve una infancia”
Cuando las personas viven una infancia particularmente angustiante, lo más común es que no puedan recordar gran parte de sus primeros años. Estas personas suelen decir “No tuve una infancia” o “No recuerdo mucho de cuando era niño”.
Es usual que no tengan una historia muy clara de sí mismos como niños, hasta llegar a la adolescencia o incluso a la adultez temprana.
No pueden contar su vida siguiendo un hilo lógico. Muchas personas incluso afirman que sienten que les han robado su infancia. Y sin esa base, la identidad del adulto se ve seriamente comprometida.

2. Partes perdidas de uno mismo – “Siento que me falta algo”

Debido a los traumas infantiles, los niños a menudo reaccionan desconectando partes importantes de sí mismos para poder sobrevivir, es una especie de mecanismo de disociación. Estas personas suelen afirmar: “Siempre he sentido que falta algo, pero no sé qué es”.
Se tiende a desconectarse de áreas sensibles (o dolorosas) para evitar el sufrimiento emocional, pero se refuerzan otras. Un ejemplo es cuando un niño con problemas en su hogar, puede intentar llegar a ser el mejor estudiante.
De adultos desarrollan grandes habilidades en ciertas esferas mientras otras permanecen completamente en la oscuridad, normalmente aquellas vinculadas a las emociones, el auto-conocimiento y las relaciones interpersonales.

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